¿Podemos?

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Quizás comenzó en mi adolescencia como un acto de rebeldía, propia de la edad, o como fruto de un razonamiento pueril, también derivado de mi juventud. El caso es que jamás confié en los políticos, en sus discursos, ni en sus promesas. Recuerdo la primera vez que voté en la “Harinera”, en el Pelirón, barriada en la que nací y me crié. Vote en blanco y salí henchido de orgullo debido a tal acto de rebeldía, me crucé con amigos, vecinos y nadie pareció percatarse de mi heroico acto. Desde aquella cita a finales de los 80, hasta la fecha, cuando las canas pugnan por dominar mi barba, me mantuve fiel a los principios de aquel acto de insurrección, inútil a todas luces, como magistralmente me demostró una tarde de verano José Saramago a través de su Ensayo sobre la lucidez:

 “… es porque los votos en blanco, que han asestado un golpe brutal a la normalidad democrática en que transcurría nuestra vida personal y colectiva, no cayeron de las nubes ni subieron de las entrañas de la tierra, estuvieron en el bolsillo de ochenta y tres de cada cien electores de esta ciudad, los cuales, con su propia, pero no patriótica mano, los depositaron en las urnas.” ( pag. 46)

Así se expresaba el portavoz del gobierno ante un 83% de votos en blanco en unas hipotéticas elecciones municipales, para decretar a continuación la instauración del estado de excepción.

Cuan actuales y vívidas están presentes las palabras de Saramago en mi cabeza y en mi corazón viendo las valoraciones del gobierno ante las protestas de Gamonal o cualquiera de las mareas que desgraciadamente se tienen que dar en nuestro país.

Comparto amistad con militantes de todos los partidos, también con políticos de distinto signo, pero jamás apoyé a ninguno, primero por mis pueriles reflexiones y con el tiempo por los hechos. Sobre todo los hechos, reafirmaron mi postura.

pablo-iglesiasA principios de febrero, después de semanas de debate interno, tras conocer e indagar la propuesta, el proyecto encabezado por Pablo Iglesias, Podemos, decidí por primera vez, a mis 45 años, acercarme y participar en una reunión de índole política. La asamblea de Podemos que celebramos en Jerez. En contra de mis deseos, quizás empujado por la desesperación de estar asistiendo a la última posibilidad de alcanzar una regeneración pacífica del sistema, de pensar que sigue habiendo un rendija para evitar legarle a mis hijos una nueva postguerra, similar a la que tuvieron que sufrir mis padres o simplemente porque me aterra la violencia física, allí estuve empapándome de los comentarios, las propuestas, los debates y las votaciones de un grupo de entusiastas que rondaban las 50 personas. Jóvenes, mayores, mujeres, hombres, trabajadores, parados, activistas y cabreados.

Note la energía por cambiar las cosas y eso es bueno. La energía para luchar por una sociedad más justa y eso está bien. Pero en mi modesta opinión me pareció poco. Con ello no quiero ser negativo, todo lo contrario, solo dar mi opinión por si en algo puede servir de ayuda.

El enemigo

El manifiesto de Podemos (http://www.podemos.info/es/manifiesto ) está bien, fue un buen punto de partida, era una nítida declaración de intenciones, situó el posicionamiento ideológico de este colectivo en la esfera de la izquierda igualitaria, solidaria, ecológica, pacifista y social. Se pueden poner más o menos adjetivos, pero al final, creo que todos juntos se vuelven a disolver como un azucarillo en el café oscuro (siniestro) del sistema.

Para colmo, el sistema de revolución, lucha o como queramos llamarlo que la plataforma ha escogido es el de la lucha política tradicional , es decir, jugar en el tablero de juego que el sistema domina. A simple vista, sin ser derrotista ni agorero, la lucha será desigual, cruenta y abocada al fracaso. Tienen los medios económicos, propagandísticos, disuasorios, intimidadores para acabar de un plumazo con esta corriente de indignación que por primera vez tras el 15M ha decidido organizarse y visualizarse según las reglas del juego que, curiosamente, se considera indigno.

Algo es más que nada, por supuesto. Incluso, algo es preferible al todo, entendiendo por todo, en este momento en el que tantos millones de ciudadanos y ciudadanas estamos desesperados y abocados a la miseria, la revolución violenta.

¿Estamos por tanto en un callejón sin salida? NO.

¿Estamos abocados al fracaso? NO.

Somos los más débiles en este juego, pero tenemos una fortaleza que podría darnos la victoria. Como David frente a Goliat. Como Paris ante Aquiles.

La respuesta estaba ahí, era evidente, todos de una forma o otra la sabíamos, la sabemos, pero se había perdido en medio del manifiesto. Ayer, uno de los participantes en la asamblea lo pronunció, pero el comentario iba en un contexto que me impidió verlo al instante:

En una de las asambleas alguien cometó que – una vez más los partidos de la izquierda (incluía a Podemos implícitamente como uno más) dividíamos los esfuerzos beneficiando a la única alternativa de derecha existente.

Horas y horas, toda la noche en un duermevela rumiando la idea, germinando, luchando por salir, finalmente esta mañana se volvió evidente, clara, simple, diáfana.

Ahí estaba la respuesta, Podemos no es uno más, Podemos es único.

La única opción de ganar pasa por conocer perfectamente al enemigo, saber quién es, descubrir su punto débil. Aún así tendremos ínfimas opciones de salir airoso, pero al menos las tendremos.

En España, somos millones los indignados, los cabreados. Millones de nuevos pobres, desahuciados, desempleados, hambrientos que no sabemos que hacer. No creemos en los políticos ni en sus partidos, no creemos en el actual sistema democrático. En esos millones de personas, los hay de todos tipos de ideología y credo, pero todos tenemos algo que nos une: La indignación en el sistema político actual y la desesperación.

El problema de España no son los recortes, eso son la consecuencia del verdadero problema. Somos víctimas de la corrupción, instaurada en la sociedad e instrumentalizada por los partidos políticos al uso. Ni un solo partido que haya gobernado en nuestro país esta libre de un escándalo de corrupción, aunque es evidente que los que más han gobernado, más han contribuido a crear un sistema político, económico, financiero, empresarial y social corrupto.

Por tanto el enemigo no es la derecha neoliberal, siempre lo fue. No hemos llegado aquí por la concepción capitalista y mercantilista de la derecha. Hemos llegado por la corrupción de todos los partidos.

Podemos no puede, ni debe ser una opción más de la izquierda, no. La única opción que tenemos en este tablero amañado es ser un alternativa a la corrupción. Solo tenemos un arma. Las manos limpias. Ni dinero para campañas, ni visibilidad en los medios, ni experiencia de gobierno, ni apoyos empresariales, incluso ni unanimidad en nuestra ideología, pero tenemos lo único que puede movilizar a millones de personas que no creen en el sistema, a esos millones de personas que ni tan siquiera van a votar porque saben que las opciones que se les ofrecen son los mismos perros con distinto collar.

 ¿Podemos?

Creo que SÍ, deseo que SÍ. Será una lucha titánica frente a un sistema corrupto que no duda en utilizar todas sus malas artes para evitar que derroquemos el status quo que los hace cada día más ricos y más poderoso. Pero si vamos a intentarlo, seamos atrevido, no tengamos miedo.

Ellos son corruptos, nosotros no.

Ellos son la decadencia, nosotros el nuevo germen.

Ellos son la escoria, nosotros el modelo.

Ellos son la democracia de “unos pocos”, nosotros la democracia.

Ellos son TODOS LOS PARTIDOS, nosotros la alternativa, Podemos.

 

Hay muchas más reflexiones y pensamientos que me gustaría compartir, pero será en otra ocasión. No obstante quiero terminar con un par de apuntes.

IMG_20140721_203101El momento que vivimos en la construcción de este proyecto es clave. Es muy importante acertar en como nos organizamos teniendo como bandera que el poder reside en la asamblea, en los círculos, en todos y cada uno de los interesantes de Podemos. Pero al mismo tiempo es fundamental que el mayor número de personas participen en definir este modelo, así como en su contenido ético y político. Si queremos mejorar nuestro país, nuestras vidas, debe ser con el mayor consenso, debate, reflexión y respeto posible entre tanta diversidad.

La única forma de conseguir cambios estable en nuestra sociedad es la de inculcar valores y restaurar obligaciones, sin menoscabar sus derechos, claro está, a los más jóvenes. El cambio debe empezar por uno mismo, ya que en el fondo, queramos verlo o no, el sistema, los partidos y los políticos son el espejo de nuestra sociedad y no al revés.

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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