El gusanito que fue, el hada y la mariposa que era

¿Para qué voy a hablar?
si no vas a escuchar
¿Para qué? si no querés
ni darme ese lugar

hadaHabía sido un hada, pequeñita como todas. La solían llamar Estrella por sus cabellos largos. No porque fueran largos, sino porque eran rosados como el sol al despertar, luego se tornaban amarillos como el sol reinante, para poco a poco teñirse del naranja melancólico e hipnotizador del sol cuando este, se disponía a marcharse a descansar. Estrellita era una hadita considerada menor porque solo cuidaba de pequeños animalitos.

Un día conoció a un gusanito de seda, que vivía con sus hermanos, familiares y amigos. Todos eran como gotitas de agua, excepto ese gusanito. Era de un color más brillante, distinto, un poco como en el cuento del patito feo, pero a diferencia del cuento, este gusanito era uno más entre todos ellos. Querido como el que más. La hadita se quedó prendada de él. Siempre reía, cantaba, disfrutaba, se divertía, porque aunque os parezca imposible, los gusanitos pueden reír, cantar, disfrutar y divertirse, lo que pasa es que nosotros los humanos hace mucho tiempo que  dejamos de formar parte de la naturaleza y por tanto, no somos capaces de percibir esto que os cuento.

Te recuerdo feliz
con poquito así
no hacia mi
tanto ya
que te reías de ti

 

Estrella y el gusanito pronto se hicieron muy amigos. Él se enamoró de su cabello. Se quedaba ratos y ratos embobado, atraído por la melena rosada, amarilla y anaranjada de ella. No había espectáculo más bello en el mundo. Ella, que no debía enamorarse, menos aún de un gusanito, cayo prendada del gusanito. Ella, sin querer, quiso. Sin poder, pudo, porque en el fondo, las hadas también pueden enamorarse. Era el gusanito más bello, el más divertido, el más cariñoso, tierno, zalamero, cortés, mimoso, suave, simpático que jamás había conocido. Durante un tiempo vivieron juntos y fueron felices.

Baja a la tierra
que no es tan terrible vivir aquí
yo te recuerdo
cuando parecías ser feliz.

El deber era el deber. La vida es la vida. El destino es el destino. La obligación es la obligación. Las cosas son así y solo pueden ser así. El gusanito se despidió de Estrella y le pidió que le esperara. Debía crecer. Crecería para darle más amor, más risas, mas besos, para seguir disfrutando del rosa, del amarillo, del naranja.

Tejió su capullito. Preparó su morada para la transformación. Era una etapa más hacia la felicidad. Debía retirarse, debía asumir su responsabilidad, debía hacerlo en solitario, era un camino que solo podía recorrer él. Pero en su corazón estaría siempre Estrella.

¿Para qué quieres más?
si tienes todo ya
¿Para qué? si ya después
nada te llevaras.

 

Su corazón palpitó con fuerza, no sabía el como, ni el porqué, pero la hora había llegado. Se fue desperezando. Al principio con lentitud. Todo era nuevo. Se sentía distinto, muy distinto. Al comienzo con cierto temor. Lo nuevo, el cambio, siempre asusta, sobre todo en un primer momento. Poco a poco tuvo conciencia de que aquel gusanito se había convertido en una mariposa. A su alrededor contempló el espectáculo de sus hermanos, de sus familiares, de sus amigos. Unos ya volaban, otros todavía se estaban despertando. Él … ella empezaba a desplegar sus frágiles alas. Con suavidad, majestuosa, se elevaba. Todas las mariposas se quedaban prendada de su hermosura, de sus colores, de su porte.

Baja a la tierra
que no es tan terrible vivir aquí
yo te recuerdo
cuando parecías ser feliz (bis)

 

hada y gusanoEstrella, paciente, feliz, enamorada, había presenciado en calma, en silencio todo el proceso. Ese cambio maravilloso que la naturaleza había obrado. Allí revoloteando era más hermoso, más hermosa.

El Hada decidió que era hora de acercarse a ella. De recuperar la vida en común, de reír juntos, de cantar juntos, de divertirse juntos y ahora de volar juntos.

¿Para qué voy a hablar?
si no vas a escuchar
¿Para qué? si no querés
ni darme ese lugar.

 

El gusanito que fue, la mariposa que era, agitaba sus alas, ascendía y ascendía.

Estrella le alcanzó, revoloteó a su alrededor, bailaron juntos un rato. Rieron pero menos. Cantaron pero menos. Se divirtieron pero menos.

Al cabo de un rato la mariposa ascendía más y más. Buscaba el rosa caliente, el amarillo ardiente, el naranja templado.

Estrella, haciendo un esfuerzo, porqué las hadas vuelan pero muy cerca de tierra, se colocaba a su altura. Volvieron a reír pero mucho menos. Cantaron pero mucho menos. Se divirtieron pero mucho menos.

El gusanito que fue, la mariposa que era, agitaba sus alas, ascendía. Buscaba el rosa más caliente, el amarillo más ardiente, el naranja más templado. Ascendía y ascendía, sus ojos cada vez más tristes, cansados, miraban hacia debajo de vez en cuando buscando a Estrella, su amor, su vida, su felicidad, pero seguía ascendiendo.

fire-butterfly-wallpaperEstrella bajó lentamente a la tierra, mirando también, de cuando en cuando, a su gusanito que fue, su mariposa que era. Le amaba, pero tuvo que bajar, porque ya no le escuchaba, no le daba su lugar. Pero en le fondo de su corazón seguía esperando. Pudo haber escogido quemarse con él, que fue, con ella, que era, pero ni tan siquiera se lo había pedido. Suicidarse por amor, no es amor. Ya no le escuchaba, solo a veces, parecía buscarle con la mirada.

Estrella gritó una vez más:

Baja a la tierra
que no es tan terrible vivir aquí
yo te recuerdo
cuando parecías ser feliz

Hace uno días quedé prendado entre otras, de esta canción de Kevin Johansen llamada Baja a la tierra.

Hace unos tiempo que me contaron la historia del El gusanito que fue, el hada y la mariposa que era.

Hoy se me apeteció contarla de esta manera.

EPÍLOGO: Antes de salir ardiendo, el gusanito que fue, la mariposa que era, se sintió sola en su ascenso al sol. Recordó el rosa, el amarillo y el naranja que tanto le hizo reír, cantar, divertirse. Decidió bajar a la tierra y ser feliz junto al hadita.

Colorín, colorado… así me gustaría que terminase el cuento.

 

Nota: ya me decís que pensáis. Un abrazo, Santi ( santiago.cordero@jerez.es , @santixerez en twitter o en facebook)

 

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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