Ridículo

IMG_3751Amanecía a los pies de O Cebreiro, en Laguna de Castilla, a unos 400 metros de límite entre León y Galicia. Estaba tan cerca de Santiago y a la vez tan lejos. Aquella mañana se acumularon muchas cosas en mi cabeza. Aquella mañana, la recuerdo como si fuera ahora, me sentí vacío, peor aún, avergonzado, mezquino, absurdo, insignificante, irrisorio, esperpéntico.

¿Qué pintaba yo allí, haciendo el Camino a Santiago, contando las ideas que brotaban de mi cabeza? ¿Quién pretendía ser al escribir todas esas gilipolleces? ¿Qué importancia tenía estar en paro frente al sufrimiento mucho más grave de otras personas? ¿De qué iba yo, de santo, de bueno, de sicólogo?

Así desperté aquella mañana. Así me sentía aquella mañana. Siendo sincero, a veces, pero con menos intensidad, la sensación de hacer el ridículo al publicar estas cosas, me sigue embargando. Afortunadamente ya lo controlo mucho mejor.

Sigo en el paro, sigo lleno de defectos, sigo intentando corregir mis imperfecciones sin conseguirlo, sigo cometiendo errores a diario, sigo haciendo daño a los que más quiero… sigo escribiendo.

Le dije a Germa, con mi mediocre inglés, que abandonaba, que siguiera, que estaba IMG_3743abatido, sin fuerzas, sin motivación, que no tenía sentido nada de lo que estaba haciendo, ni el camino, ni mis reflexiones, ni mis historias, más o  menos le dije que me sentía ridículo. Ella se marchó, como el resto de los que formaban mi peculiar familia en el camino, hacia Triacastela.

Había sentido la alegría, la euforia, la soledad, el odio, la tristeza, había experimentado diferentes y extremos estados de ánimo a lo largo de todo el camino. Allí continuaba, preparando con lentitud la mochila, sin ganas, mecánicamente, como un autómata.

Lo peor era cuando me detenía a pensar. ¡Qué desagradable, que humillante es la sensación de sentirse ridículo! Solo, en el albergue, la sangre acudía a mi rostro, estaba solo y me ponía colorao como un tomate.

En un último esfuerzo, quizás porque el sentido de la responsabilidad se impuso, por el respeto a tanta personas que me habían apoyado en las últimas semanas, decidí reconocer mi error, explicar mis sentimientos, desnudarme por última vez.

 

Anoche, a través de mi amigo Verdu, me enteré del fallecimiento de Raúl Valencia, 36 años, tras una larga enfermedad. Era uno de mis niños futbolistas. Le veía de tarde en tarde. Siempre me trataba con respeto y cariño. Lo hizo cuando soñaba con ser profesional, cuando lo fue y cuando IMG_3771dejo de serlo. Siempre con su sonrisa.

Os escribo porque tras conocer su muerte, aparte de llorarle, me siento RIDÍCULO. Yo solo he perdido un puñetero trabajo, pero estoy sano, mi mujer, mis hijos, mis padres, mi familia, mi entorno, todos estamos bien.

¿Qué hago yo aquí de vacaciones espirituales? ¿ Quién me creo  contando “seudoreflexiones”, asemejándome vulgarmente a un Cohelo o un Bucay? RIDÍCULO.

Me siento ridículo, creo que debo volver a casa. Disculpad todas las gilipolleces que os he soltado estos días. Gracias por todo vuestro cariño y respeto.

Me voy a andar, creo que al final del día buscaré la forma de regresar, donde estoy es imposible.

Besos, Santi

 

Un abrazo a la familia de Raúl Valencia.

Hoy, desde la distancia, desde la tranquilidad que ofrece el paso del tiempo, reconozco que el fallecimiento de  Raúl Valencia fue el detonante, pero que esa sensación de ridículo me había acompañado solapadamente desde el principio. No es fácil, aún hoy día, para mi, publicar mis sentimiento, mis pensamientos.IMG_3757

Nos ensañaron desde pequeño a esconder nuestros sentimientos, nuestras emociones.

Nos enseñaron a no reír a carcajadas cuando estamos de muy buen humor.

A no llorar en público cuando nos sentimos tristes o abatidos.

A no saltar por la calle cuando la alegría nos embarga, a no bailar, a no abrazar, a no besar.

Hoy, tengo más claro que entonces, que sigo en el paro, sigo lleno de defectos, sigo intentando corregir mis imperfecciones sin conseguirlo, sigo cometiendo errores a diario, sigo haciendo daño a los que más quiero… pero que deseo, que quiero seguir escribiendo.

IMG_3767Hoy tengo más claro que entonces, que no pretendo enseñar nada a nadie, que esto que escribo y publico, es bueno para mi. Desnudarme no es fácil, se acentúan mis defectos, mis miedos, mis errores, pero al final, sopesando lo malo y los bueno, me siento mejor.

El ridículo me recuerda que estoy muy al comienzo de mi camino, que falta mucho para encontrar mi equilibrio, la  paz conmigo mismo. El ridículo me susurra al oído que estoy vivo, que estoy caminando, que estoy avanzando.

Aquel día acabaría convirtiéndose en el más grande de todo aquel Santiago TO Santiago. Aquel día que nació oscuro en mi interior, vacío, sin sentido, acabaría siendo una jornada llena de luz, de inmensidad, de sentido, de coherencia, de equilibrio, de fuerza, de poder, de alegría, de amor. Aquel día encontré muchas de las respuestas que llevaba tanto tiempo buscando. Aquel día en el que tanto ridículo sentí, tanta vergüenza, aquel día conocería a mis queridas “Chicas, Checas, Locas”. Pero sobre todo aquel día me sentí inmensamente respetado y querido por todos vosotros.

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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