Algo se muere en el alma… (Etapa 19 – 14 de octubre)

13-10 Leon familia 3

Atrás quedaban los momentos vividos

Amigos de Gines  clavaron la letra de la sevillana. “Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va…”. Cuanto más camino llevamos recorrido más se entiende, más nos duele cada una de las palabras que escribieron los de Dos Hermanas. El camino, como la vida, es un continuo de encuentros y despedidas. Por mucho que lo entendamos, que lo aceptemos, cada despedida produce un

Momentos compartidos

Momentos compartidos

desgarro en el corazón que jamás cicatriza del todo.

Llevamos la mochila cargada de recuerdos, de historias, de buenos momentos vividos, de los ratos compartidos, de las confidencias entregadas. La melancolía es agradable en dosis muy, muy pequeñas, pero pesada si la transportamos cada día.

14-10 despedida

Amanecía, camino de la estación

Amanecía en León, compartimos el café, hacía fresco, el día se presentaba desapacible, gris, como nuestro ánimo. El grupo marchaba camino a la estación de autobuses. Los últimos chistes, las últimas anécdotas. Ahora caminabas junto a ellas, luego con él, algunos metros a solas, otra vez con el grupo y la estación apareció delante de nosotros. No era la primera de las despedidas en el camino, ni sería la última, todas eran especiales, todas hicieron su pequeña herida, todas acabaron matando parte de nuestra alma.

Besos, abrazos, risas, llantos. Promesas que jamás se cumplirán o sí. ¡Nunca se sabe! El camino dirá. Mochila a la espalda y a caminar. El día fue gris, frio, triste, lluvioso. Ni fue la primera, ni sería la última. Ni fue más, ni menos importante, ni sentida, solo fue un adiós más, pero dolió.

13-10 Leon 3Atrás quedaba la cuarta gran catedral del camino, la cuarta gran ciudad en nuestro peregrinar a Santiago de Compostela. León majestuosa, poderosa. Atrás quedaba la meseta, a lo lejos se divisaban las montañas. Galicia estaba cerca, nuestro destino estaba cercano.

Fue un día gris, como muchos en nuestras vidas, día para la melancolía, para recordar. Por delante, aunque yo no lo sabía, quedarían momentos que jamás olvidaría, conocería personas maravillosas, viviría situaciones duras y otras geniales, pero eso sería en los días venideros.

Aquel 14 de octubre fue un día gris, frio, lluvioso, fue un día de despedida. Imagino que también influiría en mi ánimo el hecho de que las molestias del pie continuaran. Aún 14-10 tormenta 2pasaría unas cuantas etapas antes de que  me recuperara de la incomodidad al apoyar la planta al caminar.

Fue un día gris, frio, lluvioso. Al final de la jornada, en el albergue, no tuve ganas de escribir. Fue una jornada tranquila, para pensar, recordar.

Aquel día, como todos, mientras estemos vivo, tendría su “día después”, su “mañana”.

14-10 en caminoMañana será otro día. Mañana  seguiremos nuestro camino, con los desgarros en nuestro corazón, pero caminando. Es parte del sentido, de nuestro sentido de ser. Mañana será otro día lleno de oportunidades, de posibilidades, de encuentros. Mañana.

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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