Del TENER al SER (Etapa 9 – 4 de octubre)

No me preguntéis el porqué, pero tenía el claro presentimiento  de que el camino de mi querido Bojan y el mío estaban a punto de separarse. Podría intentar dar varias explicaciones, pero ni entonces me las planteé, ni creo que ahora sean necesarias. El fue mi guía en el camino, pero la vida de ser vivida por uno 04-10 La casa de las sonrisas de Ernestomismo.

Así que justo alrededor de ese 4 de octubre presentí que Bojan había hecho su labor para con este novato peregrino. Esto nos sucede con nuestros padres o con nuestros queridos profesores, llega el momento en que debemos caminar solos. Esa noche, aunque no lo sabía, en Villafranca Montes de Oca, cenaríamos por última vez en este camino. También deseo, creo, que volveré tarde o temprano a compartir alimentos, historias y buenos momentos con mi Lazarillo de Eslovenia, más que un lazarillo es evidente que fue para mi un maestro del camino.

Él me recordó, en muchos instantes a lo largo de nuestro peregrinar, la necesidad de SER antes que TENER, con su forma de vivir me demostró el sentido de las palabras que un día leí escritas por Fromm.

 

Hace unos años un profesor de la universidad me recomendó que leyese algunas obras del psicoanalista y humanista alemán Erich Fromm. Uno de los libros que leí se titulaba “Del tener al ser”.

 En la obra de Fromm se percibe nítidamente como el hombre actual está marcado por el consumismo, dice que “El hombre se ha convertido en un consumidor eterno, y el mundo para él no es más que un objeto para calmar su apetito”. Además señala que “Los hombres actuales son guiados sin fuerza, conducidos sin líderes, impulsados sin ninguna meta, salvo la de continuar en movimiento, de avanzar. Esta clase de individuo es el autómata, persona que se deja dirigir por otra”. Esto conlleva una serie de peligros que derivarían según Fromm en la autodestrucción del hombre.

 Como receta para evitarlo nos dice que “debe vencer la enajenación, debe vencer las actitudes pasivas y orientadas mercantilmente que ahora lo dominan y elegir en cambio una senda madura y productiva. Debe volver a adquirir el sentimiento de ser él mismo y retomar el valor de su vida interior”. ( como el libro lo tengo en casa las citas las he obtenido de la Wikipedia).04-10 caminante no hay camino

 Lo cierto es que su lectura me dio que pensar, pero no hicieron cambiar mucho mi forma de vivir. Llevo unos días que, de manera constante, se me vienen a la cabeza los análisis y reflexiones de Erich Fromm. Hoy me decía ( más o menos eso entendí, porque mi inglés es de nivel bajo) una peregrina  holandesa, que el Camino le estaba enseñando que para estar bien, no hacen falta tantas cosas. Por poner un ejemplo, en su casa, cada día perdía media hora para decidir que ropa ponerse para el trabajo y aquí solo tiene que coger la única que está limpia y seca ( la otra es la sudada que se tiene que quitar).

 El Camino te ofrece la posibilidad de recuperar los valores de los que habla Fromm, que engrandecen y hacen libre al hombre.

 Cada día, solemos compartir una media de dos servicios y dos duchas para unas cuarenta persona. ¿Sabéis que pasa? NADA, que todos nos duchamos y utilizamos los servicios.

 Cada día, solemos dormir en salas colectivas, en literas o en el suelo como anoche. ¿Sabéis que pasa? NADA, que dormimos sin problemas, bueno casi, porque yo ni con tapones aguanto los ronquidos, pero ahí estamos.

 Cada día, caminamos una media de 25 km, lavamos la ropa y solemos prepararnos cenas comunitarias ¿Sabéis que pasa? NADA, bueno SÍ, que disfrutamos de la cena, de la compañía, hablamos y REÍMOS mucho.

 Caminamos con la casa a cuestas, una media de unos ocho kilos por persona. En esos ocho kilos llevamos de todo, ropa, material de aseo, material médico, saco de dormir, las chanclas y el bastón para caminar. ¿Sabéis que pasa? NADA, que no necesitamos NADA MÁS.

 Y seguimos andando, hablando, cansándonos, sufriendo, disfrutando y RIENDO.

 Un beso desde el Camino.

 SEE YOU…

Santiago TO Santiago

 Abandoné  Grañón solo. La noche anterior conocí a Ernesto, una de esas personas que no te deja indiferente. Me invitó a quedarme con él, en su albergue, La casa de las sonrisas, así se llama, un par de días. Le dije a Bojan que me quedaba. Él partió y yo me fui a buscar a Ernesto, pero en el último instante decidí darle un abrazo y continuar caminando. Sabía donde pararía Bojan, así que me lo tomé con calma. A ratos solo, a ratos hablando con otros peregrinos, hasta que me topé con Germa, una holandesa que, con le paso de los días, llegaría a convertirse en una persona muy especial en mi camino. Ella me enseño a conocer el sentido palabras como la aceptación, pero eso es otra historia.

Desayunando las sobras de la noche anterior

Desayunando las sobras de la noche anterior

Al final de una dura etapa, me reencontré con Bojan. Como os dije, no sabía que sería nuestra última cena, curiosamente la compartimos con Germa. Uno se iba, la otra llegaba, así es la vida. ¡Vivamos siendo, no teniendo! Aquella cena a base de pasta, que dio sobras para el desayuno, pertenece hoy a mi SER y no a mi TENER.

 

Nota: En negrita aparece la reflexión que os dejé en Facebook aquel día desde Villafranca Montes de Oca ya en tierras de Castilla León.

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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