La Soledad (Etapa 5 – 30 de septiembre)

El Camino estaba siendo para mi toda una catarsis de emociones, un proceso de conocimiento personal, de reflexión, de encuentro. Un proceso lento por el que mi ser se iba regenerando, limpiando. Ni el mejor guión de Hollywood hubiera podido diseñar el desarrollo de mi Camino.

30-09 caminandoMi camino con Bojan, no impedía que ambos gozáramos de muchos kilómetros y horas  en silencio. Caminábamos juntos, pero respetábamos nuestra necesidad de intimidad. El hecho de caminar en silencio, de estar muy lejos de mis seres queridos, no hizo que me encontrara solo. La soledad, tal y como yo la conocí aquella noche en Estella, es otra cosa muy distinta.

Aquella quinta etapa en la que avanzábamos  acercándonos  cada vez más a Logroño, reflexioné precisamente sobre ella, la SOLEDAD con mayúscula que tiene hoy sumida en la tristeza y en la depresión a tantas y tantas personas por diferentes motivos.

La historia que aquel día narré cuenta mi extraño, corto y profundo encuentro, diálogo con un hombre verdaderamente solo. Un hombre que había sucumbido a los falsos encantos de la soledad, pero que en un último y desesperado intento, intentaba recuperar su vida:

 

Anoche, tal y como os comenté, tuvimos cena en comunidad en el Albergue de San Miguel de Estella. Éramos siete a la mesa, cinco peregrinos y el matrimonio de hospitaleros a los que invitamos. El resto de peregrinos iban, venían, comían también. A mitad de la cena, me percaté de que alguien se sentaba junto a nosotros y el hospitalero le invitó a cenar. Aceptó y cenó. Estaba sentado a cinco centímetros de nosotros, pero parecía que estaba a miles de kilómetros, al menos esa fue mi sensación.

 30-09 camino hacia Los Arcos

La cena transcurrió en armonía, intercambiando risas, comentarios e impresiones. Después recogimos, lavamos y casi sin darme cuenta, el octavo invitado y yo estábamos solos en la sala. Poco más de cincuenta años, buena presencia, fuerte (o lo había sido). Estaba mirando un mapa de la zona pegado en la pared, me acerqué, le dije hola y sin apartar la vista me devolvió el saludo. Me presenté y me dijo, sin mirar, Mikel, soy de aquí , señalando un punto en el mapa entre Bilbao y San Sebastián.

 

Mikel giró la cabeza para mirarme, su rostro estaba tranquilo, sereno, pero sus ojos delataban una infinita tristeza. Le pregunte si quería café o te. Nos sentamos a tomar el te, todos dormían, el hospitalero recogía las ultimas cosas y … me dispuse a hablar con la SOLEDAD.

 

La SOLEDAD me dijo que ama a las personas con pasión exigente, con insaciable egoísmo, amor absorbente, amor excluyente. Me contó que lucha por conquistar nuestro corazón, nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestra vida. Me lo contó anoche. SOLEDAD me dejó hablar incluso con Mikel, quien también me lo contó. Fue un hombre muy fuerte, de valores, pero los reveses, los problemas, las casualidades le superaron, le hicieron sufrir, las heridas dolían mucho. SOLEDAD le dió sosiego, le aisló, le acunó, le durmió …

 

Los ojos de Mikel brillaron por un instante, era de nuevo fuerte, por un instante estaban despierto, luchaban y hablaron con mis ojos. SOLEDAD me dijo que creía que lo perdería, que nunca debió dejarle hacer el Camino …

 

No se cuanto hablamos, si diez minutos o dos horas. Estaba tan cansado que no me di cuenta de casi nada. Esta mañana me crucé con Mikel en el baño y me dijo, no escribas mi nombre, ni cuente los detalles. Con el trajín de peregrinos y la preparación de la mochila, no se si volví a verle, ni si tan siquiera nos despedimos. He intentado recordarlo durante todo el día y no he sido capaz. De lo que si estoy seguro es que hablé con la SOLEDAD y que su fuerza sobrecoge, pero también se que Mikel volverá a ser ese hombre fuerte y decidido que fue, lo vi en sus ojos.

 30-09 Boja y yo

Cuando la veáis en los ojos de los viejos, de un amigo, de alguien, hablad con ella, pedidle que os presente a su persona amada, entonces aprovechad para recordarles que la vida merece la pena ser vivida incluso en los peores momentos.

 

“la SOLEDAD me dijo que me quería, que a su lado las penas no sentiría”

 

Hoy he tenido una etapa agradable, con un día hermoso y un paisaje armónico. Pero cada vez que recordaba los ojos de la SOLEDAD, un dolor punzante rasgaba mis entrañas. ¡Cuanta tristeza y cuanto sosiego!

Si todo va bien, mañana continuaré con mis desvaríos desde el Camino.

 

Santiago TO Santiago

 

See you!!!

Besos … 

Nuestras crisis, son nuestras, nuestros cambios debemos afrontarlos nosotros, pero no olvidemos que hay personas que nos quieren, que nos apoyan y que incluso en los momentos en los que más aislados, más solos nos podemos encontrar, siempre aparecerá alguien dispuesto a escucharnos, a hablarnos. Debemos agarrarnos  con uñas y dientes a todo aquel que nos ofrezca comprensión, diálogo, ayuda. Debemos evitar a toda costa caer en las manos de la soledad.30-09 caminando hacia Los Arcos

Ahora bien, aceptar el consuelo, el respeto, el cariño o la ayuda de otros no significa dejarle nuestra crisis, nuestro problema. Es humano no querer sufrir, más bien es nuestra parte animal la que prefiere no sufrir, pero es digno, es loable, justo, necesario y humano aprender a sufrir y superarlo.

Lo contrario nos puede evitar caer en las garras de la soledad, pero entregar nuestra alma a una secta o simplemente a otra persona para que vivan por nosotros.

Vivimos en una sociedad que premia el individualismo mal entendido, ya que realmente lo que favorece es el egoísmo. Ese mismo egoísmo es quien suele volverse contra nosotros, para acabar entregándonos en manos de la soledad. Ayudar a tus vecinos, amigos, familiares, simplemente saludar sinceramente a los que te encuentras a lo largo del día te conecta positivamente con tu entorno, con personas, es una buena vacuna contra la soledad.

Afrontar una crisis en soledad supone un obstáculo casi infranqueable, digo casi, porque el hombre tiene capacidad para derribar cualquier muro aunque sea en el último momento.

 

Nota: En negrita aparece el texto que os deje aquel día desde el albergue de Los Arcos

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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