El Lazarillo de Eslovenia (Etapa 1- 26 de septiembre de 2012)

El miércoles 26 muy temprano inicié verdaderamente mi Camino. Me había pegado a Bojan como una “lapa” y este me había aceptado de buen grado. Era mi primera etapa, mis primeros kilómetros, mis primeros esfuerzos. Nunca olvidaré esos bosques pirenaicos, su olor, su verdor, pero nunca olvidaré que Bojan estaba junto a mi. Su compañía me aportó tranquilidad, calma, sosiego, confianza. De hecho fue el primer pensamiento que compartí con mis amigos al final de esa primera maravillosa jornada.

Boján marcando el camino en ese primer día de camino

Boján marcando el camino en ese primer día de camino

“Bojan, esloveno de 60 años, en 2005 tuvo un accidente de coche que le dejó postrado en una silla de ruedas durante dos años. Contra pronóstico se recuperó, comenzó a andar y en 2008 hizo el Camino de Santiago desde donde yo he empezado…

Como podéis imaginar, no tengo ni idea de esta historia, tampoco lo he preparado mucho porque tomé la decisión de venir a mitad del “periodo de consultas” de nuestro ERE y este es de solo un mes. En Atocha ya había más peregrinos. A los novatos creo que se nos nota muy bien, debemos tener cara de ” no me preguntes, que no tengo ni idea”.

Una de las cosas que el Camino te enseña o te recuerda es que lo mejor es preguntar, más aún pedir ayuda o, como en mi caso, echarle el ojo a uno que repita y pegarte como una lapa. He venido a ciegas y lo primero que he hecho es buscarme un LAZARILLO. Bojan tuvo su grave accidente y yo ( como mis compañer@s) nuestra injusta tragedia. A Bojan me lo encontré ayer tarde en el autobús camino de Saint Jean y es mi GRAN LAZARILLO ESLOVENO. Con él fui al Albergue, con él he hecho esta primera etapa, con el almorcé y pienso cenar. Anoche cuando entró al servicio estuve tentado de entrar y limpiarle el culo si hacía falta, para no perderle de vista. Esta tarde le he dado cuartelillo un rato. Ante las dificultades, mejor buscar quien te enseñe.

 

Pero no olvidemos, que nadie puede dar ni un solo paso por ti.

st jean - RoncesvallesSOÑAR

Andando más de seis horas y media, aparte de terminar reventado, te permite pensar, incluso a desvariar un buen rato. No se si llegaré a Santiago, pero ese es mi SUEÑO. En mi desvarío, he llegado a la conclusión que con el paso de los años perdí (perdemos) en algún momento la capacidad de soñar despiertos . Luther King, Drazen Petrovic o Steve Jobs eran soñadores despiertos que lucharon por hacer sus sueños realidad.

Desvariando esta mañana quiero reinvindicar ( a mi mismo) la obligación de volver a soñar despierto como cuando era niño. Pero el desvarió iba acompañado del esfuerzo y el cansancio. Así que lo resumiría así.


Debo SOÑAR A LO GRANDE ( cuestiones familiares, profesionales , personales ), no hay SUEÑO sin meta. META si camino. CAMINO sin etapas, ETAPAS sin pasos, PASOS sin esfuerzo, ESFUERZO sin sufrimiento, SUFRIMIENTO sin VOLUNTAD.

Creo que hasta el fracaso después de intentarlo con voluntad debe saber bien. En fin, mañana os contare alguna otra cosa que “al loco en su desvarió” se me ocurra.

 

Gracias, besos y abrazos a tod@s los que me estáis dando apoyo. Mi mochila se sigue llenando de vuestro cariño y, ¡Milagro! , cuanto más me dais, menos pesa.

 

Gracias amig@s.

 

HASTA MAÑANA !!!! ”

 

La crisis nos obliga a cambiar, no es algo que podamos decidir, el cambio se ha producido, por la tanto aunque nos empeñemos en vivir como antes, nuestra vida ya ha cambiado. Por eso, cuanto antes aceptemos el cambio, que las reglas del juego han cambiado, incluso que el juego ha cambiado, mejor para nosotros. Aceptar el cambio no significa que nos guste la nueva situación, ni que estemos seguro, ni que estemos tranquilos, aceptar significa interiorizar que las cosas no volverán a ser como eran y que ello implica que, con mayor o menor dolor, nosotros debemos cambiar.

Algunas de las vistas por los bosques del Pirineo Navarro

Algunas de las vistas por los bosques del Pirineo Navarro

Yo acepté el cambio cuando decidí emprender mi viaje. Cómo os podéis, no tenía ni idea de cual sería mi destino profesional. No estaba seguro de si lo que estaba haciendo me beneficiaría o perjudicaría. Tenía odio, miedo, dudas, pero acepté el cambio de juego. Estar allí, en el Camino de Santiago, era la prueba evidente de que mi vida había cambiado y que yo era consciente del cambio. Porque ahí radica una de las primeras claves para afrontar nuestra crisis, ser consciente del cambio.

Casi siempre hay alguien que ha practicado ese nuevo juego, que recorrió antes que nosotros esa nueva senda. Alguien que esta dispuesto a ayudarnos en nuestra adaptación, a enseñarnos las claves para llegar incluso a disfrutar de la nueva situación. Vivimos en una sociedad en la que nos da miedo, nos da asco, nos negamos a pedir ayuda. Por no pedir, no somos capaces de ir a casa del vecino a por un poco de sal o azúcar. Somos independientes, autosuficientes, en el fondo egoístas. Aceptar ayuda es humano, necesario, signo de humildad y si me apuráis de sabiduría.

Aceptar con respeto, con alegría, con humildad a los Bojan que nos regala el Camino es un buen comienzo para cualquier aprendizaje. Eso no significa que nuestras decisiones, nuestra vida, nuestra acciones deben ser decisiones, vida, acciones de los que nos ayudan y nos enseñan. Cada paso debemos darlo nosotros solo, nuestra mochila debemos cargarla nosotros mismo, pero si es cierto que en los comienzos de una nueva senda, es bueno ir acompañado de alguien que ya conoce sus secretos.

Pero como ya llegué a descubrir en esa primera etapa, idea o pensamiento que con el paso de los días fui madurando gracias a la reflexión y a la experiencia, tras aceptar el cambio debemos recuperar nuestra capacidad para soñar, para imaginar nuevos caminos, para plantearnos nuevos retos, para ilusionarnos con nuevas misiones, nuevos objetivos en nuestra vida.

Esta es una idea a la que es fácil llegar, pero muy difícil de cumplir. Tras una crisis somos reacios soñar a lo grande. Siendo adultos es incluso más complicado que confiemos en lograr nuevas metas tras un fracaso, nuestra coraza de seguridad, desilusión, conformismo, alienación, coherencia, normas de convivencia y sociales, se imponen al más mínimo deseo consciente de iniciar grandes aventuras, nuevos sueños, altas metas.

Pero si de por sí ya es complicado desprendernos de todas esas ataduras, quizás lo más complicado, una vez definido nuestro nuevo gran sueño, es el de luchar, avanzar, caminar cada día es pos de nuestra misión. Ahí radica la diferencia entre las personas que quieren vivir su vida plenamente o simplemente las que desean sobrevivir en sus propias vidas. Por cierto hay muchas personas que sobreviven en sus vidas bajo la apariencia de la opulencia, la felicidad, el dinero, la familia, la fama o incluso el éxito, simplemente porque no se atreven a luchar por alcanzar su sueño o, más triste aún, porque nunca han soñado.

Nota: En negrita aparece el texto original que os dejé aquel día en Facebook

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Acerca de Santiago TO Santiago

La vida te mata y te da vida... las autopistas se convierten en veredas que obligan a sacar lo mejor de tí....
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